13 beneficios de jugar al aire libre basados en evidencias científicas

La mayoría de nosotras tiene recuerdos positivos de la infancia relacionados con el juego en la naturaleza. ¿Te acuerdas de esos veranos en el pueblo en que pasabas todo el día en la calle? ¿Recuerdas las excursiones escolares al campo en que parecía que se detenía el tiempo? ¿Y el gusto de saltar con unas botas de agua en un charco de agua?

Pero quizá haya algo más placentero que jugar con el barro, trepar un árbol, hacer «potingues» con arena y agua, o hacer una guerra de nieve, y es ver a nuestras hijas o hijos haciéndolo.

Más allá de la emoción que nos pueda provocar a las personas adultas verles disfrutar con el juego, el contacto con la naturaleza tiene muchos otros beneficios para el desarrollo de nuestras hijas e hijos. Linda Åkeson McGurt es una escritora sueca autora del libro «There’s no such bad things as bad weather». Su libro hace una revisión desde una perspectiva crítica de los actuales hábitos de los niños y niñas, apoyando sus argumentos en estudios que han venido evidenciando la importancia de pasar tiempo al aire libre.

Entre los diferentes beneficios que expone a lo largo del libro, os queremos compartir los siguientes:

1. Las niñas y niños que juegan al aire libre son más activas y activos físicamente. Esto se relaciona con la prevención de la obesidad, enfermedades cardiacas, diabetes y otros problemas de salud.

2. Las niñas y niños que están en escuelas con un jardín natural y con mayor biodiversidad muestran menores niveles de estrés y mayor capacidad de atención en comparación con aquellos que asisten a escuelas con pocos elementos naturales.

3. Las niñas y niños diagnosticados con TDAH experimentan una reducción significativa de los síntomas después de pasar tiempo en la naturaleza.

4. Las niñas y niños que juegan regularmente en entornos naturales tienen habilidades motoras más avanzadas. Esto está altamente relacionado con el desarrollo de una mayor autoestima y un autoconcepto positivo, variables que a su vez tienen un impacto en el bienestar emocional.

5. El tiempo al aire libre aumenta los niveles de vitamina D, lo que supone un beneficio para el desarrollo del sistema locomotor y el sistema inmunológico.

6. Las niñas y niños que acostumbran a participar en actividades relacionadas con el cultivo y la cosecha, comen más fruta y verdura y mantienen un estilo de alimentación más saludable a lo largo de la vida.

7. Las niñas y niños que tienen aulas al aire libre u otras actividades de educación ambiental obtienen mejores resultados en pruebas estandarizadas.

8. Crecer en un contexto en el que se tiene contacto regular con la naturaleza, ayuda a desarrollar un amor de por vida por el medio ambiente.

9. Las niñas y niños que juegan más tiempo al aire libre juegan con más frecuencia a juegos más creativos y que requieren un papel más activo.

10. Las escuelas que pasan más tiempo al aire libre presentan menores niveles de violencia y abuso entre iguales.

11. Las niñas y niños que están expuestos más tiempo al aire libre, obtienen mejores resultados en pruebas que miden la capacidad de concentración y la autodisciplina.

12. Las niñas y niños que juegan al aire libre sufren menos miopía y es menos probable que necesiten tratamientos oculares.

13. Las niñas y niños que están más expuestas a actividades al aire libre desarrollan una mayor conciencia, razonamiento y habilidades de observación.

Estos y otros beneficios han impulsado el reto 1000HoursOutside. Este reto consiste en pasar al menos 3 horas al día al aire libre. ¿Te atreves a intentarlo?

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